El síndrome del "reinicio" (o por qué nos da tanto miedo el éxito)
Amigaaa. Ni yo puedo creer que estoy aquí.
Hace unos años, escribir una columna en una página web se sentía tan lejano como intentar que mi mamá me diera permiso para ir a una fiesta. Y lo digo por mí, porque a mí no me dejaban salir ni a la esquina. Pero esa historia, claramente, merece otra columna…
El punto es que estamos aquí. Tú y yo. En este pequeño rincón de internet, hablando de esa sensación que aparece el primer día del año, el primer día del mes o, siendo honestas, cualquier lunes en el que una decide que “ahora sí”.
Ahora sí voy a comer mejor.
Ahora sí voy a ahorrar.
Ahora sí voy a entrenar.
Ahora sí voy a organizarme.
Ahora sí voy a convertirme en esa mujer que dije que quería ser….
Y es que escribirlo hasta me da risa, porque, ¿cómo puede ser tan difícil mantener una promesa que una misma se hizo? No estamos hablando de prometerle algo a un jefe, a una amiga, a una pareja o a la familia. Estamos hablando de nosotras. De mirarnos al espejo, hacer un trato interno y aun así fallarnos tres días después porque apareció la vida.
Quieres hacer dieta, pero tu amiga te invita a almorzar y pecas.Quieres ahorrar, pero el carro decide dañarse justo esa semana.Quieres levantarte temprano, pero tu cama de repente se convierte en un contrato emocional.Quieres ser constante, pero la vida te mira fijamente y dice: “vamos a ver si es verdad”.
El otro día estaba hablando de esto con mis amigas. De cómo cuando una empieza a ahorrar, casi siempre aparece un gasto que no estaba en el presupuesto. Y eso me recordó una conferencia de Margarita Pasos donde habla de cómo el cerebro se acostumbra a su zona de confort, a lo conocido.
Y pensé:¿será que también abandonamos nuestras metas porque para nuestro cerebro cambiar no se siente seguro?
Rebajar no se siente seguro. Ahorrar no se siente seguro. Vivir mejor no se siente seguro. No porque realmente sea peligroso, sino porque es desconocido. Y para el cerebro, nuevo significa inseguro.
Y yo no sé ustedes, pero yo siempre estoy buscando el porqué de las cosas. Necesito entender por qué empiezo y paro. Por qué me emociono y luego desaparezco. Porque sí, yo también he intentado cambiar mil veces. He comprado agendas, he hecho listas, he dicho “esta vez sí” con una seguridad casi cinematográfica... y también he abandonado.
A veces hasta da pena empezar de nuevo. No solo por una misma, sino porque cargamos con el peso del juicio externo. ¿No les ha pasado que empiezan a hacer algo diferente y alguien que supuestamente te conoce te recuerda quién eras?
Estás en una reunión y alguien dice: “Yo soy súper puntual”. Tú dices: “Yo también estoy tratando de serlo”. Y aparece ese amigo de años, riéndose, diciendo: “¿Tú? ¿Puntual? Por favor”.
Aunque lo diga jugando, algo dentro de ti se encoge. Y por pena, por costumbre o por cansancio, una vuelve a actuar como la versión que todos esperan. A mí me ha pasado. Se los juro.
Por eso estoy escribiendo esto hoy. Con la esperanza de quedarme. Porque he pensado mucho en cuál ha sido la brecha entre mi éxito y yo. Y, honestamente, no ha sido falta de talento, de ideas o de ganas. Ha sido falta de constancia.
Así que dije: bueno, vamos a intentarlo otra vez. Pero esta vez no perfecto. Esta vez despacio. Esta vez real. Sin desaparecer porque un día salió mal.
Y aunque me funen por esto, les confieso algo: ahorita estoy registrando todo mi proceso con ChatGPT. Sí, con inteligencia artificial. Jajaja. Lo que sea que funcione, amiga.
Y sé que suena rarísimo, pero me ha funcionado un montón. No porque de repente me volví la mujer más disciplinada del mundo, sino porque, aunque no he hecho todo perfecto, hay algo que sí he cumplido: todos los días me presento. Le escribo. Le cuento qué hice, qué falló, qué comí, qué estoy evitando. Ese simple acto de presentarme me ha mantenido conectada conmigo.
Y quizás de eso se trata al principio. No de cambiar toda tu vida de golpe, sino de no desaparecer.
Entonces me quedé pensando: si el cerebro le teme a lo desconocido... ¿qué pasaría si hacemos que el cambio se siente tan familiar como rendirse?
Yo ya di el paso. ¿Tú cuándo comienzas? Ven. Empieza conmigo. Y si yo me estanco, tú me ayudas.
Dice el libro Hábitos Atómicos que tu entorno influye el 100% en tu cambio. A veces nuestro entorno tiene dinámicas que no podemos cambiar de inmediato. Pero si no podemos cambiarlo todo, podemos buscar alternativas. Yo puedo ser una de las tuyas, y tú, sin saberlo, puedes ser una de las mías.
Antes de cerrar esta pestaña: Te dejé un test aquí abajo para que descubras qué tan cerca estás de esa versión de ti que dices que quieres construir, según tus hábitos, tu entorno y la forma en la que te cumples a ti misma. Sin juicios, sin Instagram. Solo tú y la verdad.
Test time
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Test time 🔎
INSTRUCCIONES: Responde con total honestidad. Anota qué opción eliges en cada pregunta, suma tus puntos al final y descubre tu diagnóstico subconsciente.
1. Suena la alarma el lunes por la mañana. En tu mesa de noche está tu teléfono titilando. ¿Cuál es tu primer movimiento real?
Le das posponer y te convences de que esos 5 minutos más de sueño van a cambiar el rumbo de tu día. (2 puntos)
Apagas la alarma de golpe y haces cualquier otra cosa que NO sea mirar la pantalla (baño, café o estirarte). (5 puntos)
La quitas e inmediatamente abres WhatsApp o Instagram para ver qué pasó en el mundo mientras dormías. (1 punto)
2. Vas apurada a guardar unos zapatos en tu clóset y ves que hay otros desarreglados, una media huérfana y el espacio un poco caótico. Qué haces?
Te detienes tres segundos, acomodas los zapatos rebeldes y pones los tuyos en su lugar con orden. (5 puntos)
Vas tan rápido que dices “bueno, no importa, lo arreglo el fin de semana” y dejas tus zapatos encima del alboroto. (2 puntos)
Sacas los zapatos, los limpias con cuidado, los organizas por color y los guardas perfectamente. (1 punto)
3. Estás cuidando tu presupuesto y tu alimentación, pero tu amiga te invita a un brunch espectacular. Tú...
Le dices: “¡Vamos!”. Disfrutas la compañía, pides algo ligero que vaya con tu meta y sabes que puedes comer más fuerte al volver a casa. (5 puntos)
Te estresas por el gasto y la dieta, le dices que no puedes ir, quedas un poco mal con ella y te quedas en casa frustrada. (1 punto)
Vas, te olvidas de la billetera y de la dieta, pides el plato más cargado, postre, Prosecco y que el "yo del futuro" se encargue de la cuenta. (2 puntos)
4. Te encuentras con ese "amigo" del pasado que suele lanzar comentarios incómodos. Te ve y te dice de frente: "¡Guao, qué puntual llegaste hoy, milagro!". ¿Cómo reaccionas?
Te da un poco de pena, te ríes para romper la tensión y dices algo como: "Sí, bueno, ya sabes cómo soy". (2 puntos)
Te pones seria, le aclaras que la gente cambia y que ahora valoras tu tiempo y el de los demás. (1 punto)
Le lanzas una sonrisa impecable y le dices: "El tiempo vuela y yo también evoluciono, amiga". Y sigues de largo. (5 puntos)
5. Tienes un proyecto importantísimo que entregar hoy, pero la pantalla sigue en blanco y la mente no te da. ¿Cuál es tu salida?
Abres ChatGPT, le confiesas que estás bloqueada, dejas que te ordene las ideas y avanzas sobre esa estructura. (5 puntos)
Cierras la laptop con culpa, te vas a la cocina a buscar un snack y dices: "En la noche con un vino me fluyen más las ideas". (2 puntos)
Te obligas a quedarte sentada frente a la pantalla vacía obligándote a escribir, aunque sientas que lo que pones no sirve para nada. (1 punto)
6. Estás saliendo de tu casa, vas con el tiempo justo para una cita crucial y te das cuenta de que traes puesto un arete de cada modelo por error. Qué decides?
Te devuelves corriendo a cambiártelos, prefiriendo llegar 5 minutos tarde pero con el look impecable. (1 punto)
Sigues caminando hacia tu cita y decides que si alguien lo nota, lo vas a vender con seguridad como la nueva tendencia asimétrica de la moda. (5 puntos)
Te quitas ambos aretes en el camino, los guardas en la cartera y entras a la reunión sin accesorios. (2 puntos)
RESULTADOS
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RESULTADOS 💅
Tu diagnóstico real
Suma tus puntos y descubre en qué etapa de tu proceso estás:
💎 De 24 a 30 puntos: La Patrona con Estrategia
Amiga, eres práctica, resolutiva y tienes un nivel de madurez mental altísimo. Sabes que la vida no es perfecta, pero en lugar de frenarte por el caos o por el qué dirán, te adaptas rápido (como con los aretes asimétricos). Sabes poner límites sin sentir culpa y entiendes que presentarte de forma imperfecta vale más que planear mil cosas que no vas a cumplir. Estás en la vía rápida al éxito porque tus hábitos son reales, no de revista fingida.
🥂 De 15 a 23 puntos: En Construcción (El balance del Prosecco)
Estás en el punto medio exacto de la mujer actual. Tienes toda la intención de organizarte y cumplirte, pero la vida cotidiana todavía te tienta con facilidad. A veces dejas los zapatos encima del desorden esperando el fin de semana o pospones la alarma buscando cinco minutos más de paz. No estás mal, solo estás lidiando con la brecha de la constancia. Tu reto esta semana es no desaparecer cuando el plan perfecto falle.
🚬 De 6 a 14 puntos: En Crisis pero con Estilo
Tu cerebro está atrapado en el modo automático del día a día. Te levantas mirando Instagram, te abrumas con el desorden y terminas gastando o comiendo por impulso porque el estrés te gana. Te cuesta decir "no" por miedo a quedar mal y te frenas demasiado buscando una perfección que no existe. Pero recuerda lo que leíste en la columna: el primer paso no es cambiar tu vida en 24 horas, es solo decidir presentarte el próximo domingo a leer el siguiente capítulo.